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Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

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Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Lyanne Evans el Sáb Ago 29, 2015 10:20 pm

Dos rubias de pelo en pecho
Invernadero (Herbología) | Mañana | Samantha y Lyanne


Martes, 8 de septiembre de 1998

La vuelta a Hogwarts había sido como quien vuelve a casa. Todo el mundo me conocía y saludaba con entusiasmo, no solo los de mi casa sino de todo el colegio. Era, lo que se dice, una chica popular pero no como esas chicas pijodiosas (?) que van de divas y se lo creen demasiado. Yo era popular porque la gente me quería y creía que era guay, no porque yo hiciera todo lo posible por serlo. Una de las razones era que nunca me metía con alguien más débil que yo, eso lo consideraba ir a lo fácil, yo me metía con gente que parecía más fuerte. Nunca me había sentido mal por ser MUY bajita, siempre había sabido llevarlo como un escudo para que nadie pudiera usarlo en mi contra, como hacía con mis numerosos defectos.

Esa mañana tenía clase de herbología en el invernadero de fuera del castillo con los Gryffindor. La mayoría de la gente de mi clase estaba completamente asqueada por el hecho de compartir el mismo aire que un Gryffindor. Y luego estaba yo, que me relacionaba con todo el mundo y era feliz chinchando a los de mi clase por ese mismo hecho. La primera parte de la clase siempre era la más aburrida: el rollaaazo de teoría de la profesora Sprout, con sus advertencias y blah, blah… En esa parte de la clase era cuando yo me dedicaba a observar a los otros alumnos y a encontrar una distracción digna de mi atención.

La mayoría de la clase –tanto gryffindors como slytherins– estaba atendiendo “Panda de empollones aburridos…” pensé mientras hacía una mueca de asco y seguí con mi escrutinio. Había dos personas que se habían dormido, sí de pie apoyados uno en el otro. “Vale, es aburrido pero tampoco es para tanto” sonreí. Lo que vi después ya no me hizo tanta gracia.

En mi clase, había una chica muy maja a la que yo protegía porque era la típica niña inteligente, con gafas y adicta a la lectura. Nunca, desde el primer día que pisé este castillo, la había visto hacerle nada a nadie, al revés, siempre ayudaba a todos a quienes su timidez permitía. Se podría decir que era alguien completamente opuesto a mí. Supongo que eso hacía que fuera mi única protegida, pero me daba tanta ternura que no podía remediarlo.

Unos gryffindors zampabollos se estaban metiendo con ella, habían hechizado la tierra de una de las macetas para que empezara a atacar a la pobre chica, y ya tenía el pelo cubierto de tierra y fertilizante –que era lo peor de todo–. Por suerte, –desgracia para los gilipollas abusones– me había dado cuenta y no me iba a quedar con los brazos cruzados. Era buena con los hechizos no-verbales –me había esforzado mucho para poder hacer cosas de estas en clase–. Saqué mi varita “wingardium leviosa” y una nota cayó sobre la cabeza de uno de los idiotas. En esta decía:

“Queridísimos Zampabollos,
Si no dejáis ahora mismo a esa chica, os arrepentiréis. Creo recordar que a uno de vosotros ya le conozco y os juro que no saldrá tan airoso como la última vez.
Con afecto, el protector de la chica.”


No quise firmar con mi nombre porque sabía que pararían en seguida y yo quería guerra, ya había mandado un aviso lo siguiente iba a ser un ataque.




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Lyanne Evans
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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Samantha Thompson el Dom Ago 30, 2015 3:49 am

Dos rubias de pelo en pecho
Invernadero (Herbología) | Mañana | Lyanne y Samantha


No había pasado una buena noche... me despertaba cada dos por tres y no lograba pegar ojo, hasta que definitivamente me levanté a las 5 de la mañana y me puse al día con algunos deberes intentando no hacer ruido, ya que mi compañera de habitación dormía y roncaba profundamente. Fui la primera en estar lista de entre las chicas y algunas hasta se sorprendieron. Bajé corriendo con un hambre de siete infiernos al Gran Comedor, y allí empecé a desayunar todo lo que pillaba. Sabía que tenia una largas horas de clases y casi toda teóricas, y para eso necesitaría mucha energía.

La primera clase era Herbología, era una asignatura interesante pero no una de mis preferidas. Además era una de las clases compartidas con los de la casa Slytherin y siempre era palpable la tensión y el odio que existía allí. Entré en el aula saludando a unos cuantos de mi clase y me coloqué junto a un viejo compañero algo más bajito que yo. La clase dio comienzo y la profesora Sprout no paraba de hablar y hablar, tanto que su voz empezaba a irritarme.

Para distraerme un poco de mis pensamientos me puse a mirar a mi alrededor en busca de nuevas caras, pero no hubo suerte alguna, mas que los mismos grupitos de cada año. Los chicos raros, los guapitos, los empollones, los pasotas y la chica rubia que todo el mundo conocía. A pesar de su estatura era una gran chica o eso decían. Había oído muchas cosas de ella, tan raras y locas que no sabía si realmente eran ciertas o simples exageraciones. Por un momento seguí su miraba y tensé mi mandíbula, allí vi como los típicos grandullones de mi clase se reían en susurros mientras una pobre chica era atacada por una maceta hechizada. "Malditos gorilas sin cerebro". Apreté mi varita con fuerza y entonces vi como una hoja caía en la cara de uno de ellos. "¿Qué? No hay corriente aquí..." Volví la mirada a la chica rubia y vi como escondía su varita.  "Ya entiendo..." El chico leyó la nota y a continuación los otros dos. Uno de ellos miro a la chica rubia con el ceño fruncido y los restantes clavaron su mirada en mi. "¿Qué? " Hice un gesto con las cejas y le miré con cara de asco. Los chicos empezaron a susurrar y enseñaron sus dientes en una asquerosa sonrisa hacia su víctima. Una pequeña chica de Slytherin que parecía la persona mas inofensiva del mundo. La chica dio un brinco cuando la maceta hechizada había empezado a tirarle aun mas tierra y fertilizante y intentaba pararlo con sus manos tapando la maceta, cosa que era inútil. "Se acabó". Cogí mi varita y apuntando al supuesto cabecilla lancé un hechizo.  —Calvorio— dije susurrando. Al chico se le abrieron los ojos como platos y empezó a tocarse la cabeza desesperadamente.  "Vamos a ver si a ti también te hace gracia que los demás se rían de ti, gorila calvo " Escondí mi varita y aparté la mirada de ellos intentando aguantar la risa.  



Última edición por Samantha Thompson el Dom Sep 20, 2015 10:21 pm, editado 2 veces
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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Lyanne Evans el Miér Sep 02, 2015 12:07 am

Dos rubias de pelo en pecho
Invernadero (Herbología) | Mañana | Samantha y Lyanne


Martes, 8 de septiembre de 1998

Justo después de enviar aquella carta había intentado disimular, pero las ganas de venganza hicieron que no pudiera apartar la mirada de aquella panda de abusones sin cerebro. Tardaron una eternidad en terminar de leer aquella carta todos los integrantes del grupo y el “cabecilla” me miró directamente a mí con cara de memo –porque ya nos conocíamos–, y a su vez yo le miraba de forma desafiante a él. Pero los otros dos se giraron hacia mi derecha, ese gesto llamó mi atención y me giré para echar un vistazo rápido. Había una chica rubia que les estaba mirando también algo asqueada, preparando su varita para atacar si era necesario. La reacción de los gorilas fue de esperar: no se tomaron en serio ninguna de las amenazas que les habíamos lanzado, ni la mía ni la de la chica rubia. Se giraron hacia la pobre niña, con una sonrisa bastante asquerosa, y la tierra se volvió más agresiva con ella haciéndola llorar.

Una ola de ira creció en mi interior e hizo que mi mano fuera directa a mi varita plateada y la sacara apuntándoles, dispuesta a atacar. Un rayo de luz casi imperceptible hizo que mi vista volviera a desviarse hacia esa chica, que estaba escondiendo su varita cuando nuestras miradas se cruzaron y vi cómo sonreía triunfante. Volví mi vista hacia el panorama y casi no fui capaz de aguantarme la carcajada que se estaba formando en mi garganta. El cabecilla –nunca mejor dicho– se había quedado calvo y había puesto su mejor cara de idiota, estaba segura.

Apunté hacia la maceta “Finite Incantatem” pensé para que por fin la chica pudiera descansar. “luego iré a ayudar a limpiarte”. Ahora tocaba divertirse al de más a la derecha le tiré la maldición “Forunculus” y al restante la maldición “Densaugeo”. Cuando terminé y vi aquel panorama, sabía que no podría aguantarme más la risa y estaba claro que nos iban a pillar por los murmullos que se habían empezado a levantar entre el resto de alumnos. Así que solté una de las mayores carcajadas de la historia. – ¿Sabéis una cosa? Estáis muchísimo más guapos así – la clase rió – Pero aún no me he quedado a gusto. ¡EXPULSO! ¡TRAGABABOSAS! – salieron disparados hacia unos maceteros enorme que tenían a la espalda y se empezaron a oír las arcadas. Miré a la rubia y le sonreí de lado – ¿Algo que añadir antes de que se líe parda? – Sabía que me iba a caer una bronca muy gorda aquella vez pero, sinceramente, me había quedado tan a gusto que no me importaba y se lo tenían bien merecido.




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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Samantha Thompson el Jue Sep 03, 2015 3:36 pm

Dos rubias de pelo en pecho
Invernadero (Herbología) | Mañana | Lyanne y Samantha


Aquello se había ido de las manos en un abrir y cerrar de ojos. La chica rubia del papel volador estaba encargándose de los otros dos matones. Toda la discreción que había intentado guardar antes se había ido al garete, pero viendo como aquellos abusones tenían lo que se merecían no me importó demasiado, es más estaba disfrutando del espectáculo al igual que toda la clase... o casi toda.

Las palabras que me dirigió la chica rubia hicieron que se dibujara una sonrisa en mis labios. Realmente está loca, pensé. Ambas ya estábamos metidas en un buen lío y ¿perderíamos algo más si yo lo remataba?. Le sonreí de oreja a oreja y con la varita en la mano y haciendo oídos sordos a los gritos de la profesora me decidí a actuar. —Hora de volar chicos... ¡Inflatus!— dije apuntando a los tres chicos que empezaron a hincharse como un globo y a elevarse poco a poco hasta que los tres se encontraron atrapados en el techo del invernadero -y menos mal que había techo-.

Empecé a reírme a carcajadas junto a toda la clase mientras aquellos tres flotaban por la clase. Hasta que escuché un profundo "Ejem" que hizo que mi cara cambiara de un tono rosado a pálido. Me di la vuelta y allí estaba la profesora Sprout con cara de pocos amigos y los brazos entrecruzados.

Señorita Thompson— me miró. —Señorita Evans— dirigió una mirada a la chica rubia. —Seguirme por favor.— se adelantó y yo la seguí, miré a la chica con una mueca de lo siento y suspiré. Antes de salir del invernadero la profesora tomó su varita y volvió a los tres chicos a la normalidad. "Que lastima". Iba a decirle lo divertido que había sido aquello a la chica rubia que ahora estaba a mi lado pero la profesora se giró y nos enganchó a ambas de las orejas, tan fuerte que creía que iba a perder la oreja. —¡Auch!— me quejé. "Creo que necesitaré un injerto de lóbulo después de esto".

Es increíble que dos jovencitas de dieciocho años estén haciendo esto. Thompson ¿Cuántas veces se te ha advertido que no sé tomara la justicia por sus manos? Y señorita Evans, usted... usted... mejor dejaré todo esto en manos de la directora.— La profesora Sprout nos arrastró por medio Hogwarts estirándonos de las orejas, cosa que no era muy cómodo debido a su pequeña estatura y algunas risas y caras de sorpresa de alumnos que se encontraban por allí. Esto es demasiado vergonzoso, pensé notando que mis mejillas ardían.  

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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Lyanne Evans el Dom Sep 06, 2015 8:28 pm

Dos rubias de pelo en pecho
Invernadero (Herbología) | Mañana | Samantha y Lyanne


Martes, 8 de septiembre de 1998

La diversión se nos terminó demasiado pronto para mi gusto. Tras la guinda que había puesto la chica rubia, la profesora vinos y nos arrastró, literalmente, de las orejas hacia fuera del invernadero. No antes de devolver a la normalidad a esos asquerosos abusones.— Oiga, nos ha costado mucho dejarlos así, un poco de consi.. ¡AUCH! — El paseíto por medio Hogwarts arrastrada por la oreja con la profesora, no sólo hacía que me doliera el lóbulo también estaba haciendo daño a mi orgullo — ¡No es necesario que nos lleve todo el camino así! Sabe que la acompañaré sin quejas hasta la directora... — entonces fue cuando la profesora Sprout nos soltó. Llevé una mano inmediatamente hacia mi oído, frotándolo para que se fuera el dolor — ¿Sabe? Tengo una reputación que mantener... — Ese comentario provocó una mirada de la profesora que hizo que no hablara el resto del camino.

Llegamos a la estatua y allí nos dejó la profesora con órdenes de entrar y contar lo ocurrido, así recibiríamos nuestro "merecido" castigo. Lo que ella no sabía es que yo ya tenía mi discurso preparado para salvarme de la expulsión. Una sonrisa se dibujó en mi rostro y me giré hacia mi acompañante que parecía muy preocupada por lo que pudiera pasar. — Adoro tu estilo, rubia. Les hemos dado su merecido a esos idiotas. No te preocupes por lo que nos vaya a hacer la directora, sé perfectamente lo que hay que decir. Por cierto, soy Lyanne — le tendí la mano y después de que la estatua se apartara entramos para hacer frente a nuestro destino.

Tras una bronca por su parte, la directora dejó que nos explicáramos. Dejé que mi compañera hablara primero y luego solté mi discurso ya preparado con antelación:

"Señora directora, sé que no son pocas las veces que soy llevada ante usted pero esta ocasión es distinta. Actuamos de esa forma para proteger a otra chica que estaba siendo atacada por esos abusones. Como una de las alumnas prodigio de la casa Slytherin le expongo que puede ver esto de dos formas distintas. Puede verlo como una simple ruptura de normas y proceder a expulsarnos permanentemente de este prestigioso colegio, o verlo como el comienzo de una amistad entre la casa Gryffindor y la casa Slytherin, ponernos un castigo y dejar que nuestro ejemplo se extienda."

Después de oír lo que yo tenía que decir la directora negó con la cabeza, sonriendo y con una mirada de "Nunca cambiará" y dejó que nos fueramos con un castigo impuesto de una semana. Deberíamos limpiar todas las aulas de estudios muggles, sin magia, aunque sin supervisión.

#salto por la tarde#




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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Samantha Thompson el Miér Sep 09, 2015 4:40 am

Dos rubias de pelo en pecho
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Todo aquello me parecía tan gracioso que más de una vez estuve apunto de soltar una carcajada delante de la profesora, mientras nos llevaba al despacho de la directora. Una vez allí nos dijo unas cuantas palabras y se marchó. Me volví hacia la chica rubia y está se presentó tendiendo su mano. Miré su mano luego su cara, y me eché a reír a carcajadas, tanto que me había entrado flato. —Lo siento, lo siento, es que todo aquello ha sido muy divertido.— le estreché la mano con fuerza limpiándome algunas lagrimillas de la risa con la otra mano. —Mi nombre es Samantha, un placer Lyanne. Y bueno espero que tu plan funcione...—sonreí. La estatua se movió y entramos.  

No escuché ni la mitad de la charla que nos dio la directora, simplemente me dedicaba a asentir. Hacia bastante tiempo que no entraba en aquella habitación, pero todo seguía tal y como estaba la primera vez que entré, por hacerme la heroína, cosa que no era distinta esta vez. Cuando finalizó de hablar la directora me miró y me ordenó que me explicase todo lo que había sucedido.  

Siento mucho que haya sucedido esto directora McGonagall, se que usted me dijo que no me tenia que tomar la justicia por mis manos. Pero es que aquellos abusones nunca aprenden y no podía quedarme sin hacer nada. Le prometo que la próxima vez acudiré a algún profesor responsable antes de usar mi varita.

Después de mi discurso miré a Lyanne deseando que tuviera palabras más convincentes que las mías. "Vaya, es buena" Al acabar, suspiré y ambas escuchamos el castigo. Me sorprendió que no fuera algo más complicado, pero no me iba a quejar.  Parace que el discurso de Lyanne había funcionado.

#CASTIGO POR LA TARDE#

Llegaba tarde al castigo, me había entretenido leyendo unos libros muggles muy famosos y seguramente Lyanne ya estaba allí o eso pensaba. Llegué al  aula y entré dando un portazo. —Lo siento—dije pero allí no había nadie... —Vaya...—Caminé hacia las sillas del fondo para sentarme. —Puta mierda, no pienso hacer todo esto yo sola—  Encontré un papel en el suelo  y empecé a hacer un avión con este. Saqué mi varita y toqué al avión deforme—"Geminio"— , Éste se dividió en otro muy similar al primero y seguí así hasta tener una horda de 20 aviones de papel. —¡A volar!— Con mi ejercito de aviones de papel y con la ayuda de mi varita hice que empezaran a volar por toda la clase.  Me puse de pie encima de la mesa y empecé a dar vueltas como una subnormal mientras los veía volar. Entonces escuché el ruido de alguien entrar cosa que me distrajo, provocando que pisara aire en vez de la mesa. "¡Hooostia putaaa!" Caí de espaldas, dándole un buen manotazo a la silla de al lado, y haciendo que esta cayera encima mío. —Ay...


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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Lyanne Evans el Sáb Sep 19, 2015 11:42 pm

Dos rubias de pelo en pecho
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Martes, 8 de septiembre de 1998

El día había seguido su curso normal a partir de la visita al despacho de la directora. Más clases precedían y seguían a mi ansiada hora de comer. Estaba hambrienta, mi cuerpo anticipaba el esfuerzo que tendría que hacer aquella tarde en el castigo. "Por enseñarle modales a unos idiotas descerebrados..." Estaba algo indignada porque esas cosas fueran "ilegales", puede que hubiéramos sido un poquito bruscas pero el efecto que tienen esas burlas sobre las niñas es devastador. Yo lo sabía muy bien, no por haberlo sufrido en mí misma, sino por Emily, mi hermana mayor postiza (?). Eso no podía decírselo a la profesora directamente, había hecho una promesa y no pensaba romperla.

Al llegar al Gran Comedor me senté en la mesa de Slytherin con las chicas que siempre me acompañaban. Me puse como una mismísima cerda, hasta tal punto que, al terminar, no podía moverme del banco.— A este paso tendré que ir a pociones rodando... — Las chicas se rieron con mi broma mientras nos dirigíamos a las escaleras que descendían a las mazmorras.

Enfrente de mí aparecieron los idiotas zampabollos de Gryffindor y, para su desgracia, estaban volviendo a las andadas, esta vez con los chicos de primero.— Seguid vosotras, os alcanzo luego...—Dije mientras apretaba los puños con rabia y me dirigía directa hacia ellos. Les miré con una ceja levantada y me crucé de brazos, mirando al que ya conocía.—¿Acaso no aprendes nunca?¿Quieres que cuente nuestro primer encuentro?—una sonrisa malvada se dibujó en mi rostro al recordarlo y al ver la cara que estaba poniendo mientras me suplicaba que no lo hiciera.—¿Sabes? No tengo ninguna razón por la que no hacerlo pero no lo haré... Por el momento. Eso sí, si vuelvo a pillarte a ti o alguno de estos pringaos haciendo sentirse inferior a alguien, juro que me vengaré de la peor de las formas y sabéis que soy capaz. A ver si os entra ya en la cabeza, creía que los Gryffindor eran buenas personas. Sois la puta deshonra de vuestra casa.— Me alejé escupiendo al suelo delante de sus pies con cara de cabreo hasta que llegué a las escaleras y pude descojonarme a gusto.

Salí demasiado tarde de pociones y sabía que no iba a llegar a tiempo al castigo. Me tranquilizaba saber que nadie iba a estar vigilándonos pero tampoco quería hacer esperar a Samantha. Corrí como un gamo por todo el pasillo hasta que entré en una de las cuatro clases de estudios muggles. No había nadie allí, así que supuse que no habría llegado aún y me puse a explorar. Encontré un monopatín por uno de los armarios y decidí que era momento de probarlo. Me subí sobre él y saqué la varita para ir haciendo "Carpe retractum" por los muebles, dándome impulso. Abrí la puerta de la clase contigua —estaban todas conectadas por puertas interiores— y fui en busca de Sam por las otras clases.

En la segunda puerta que traspasé había un montón de avioncitos de papel volando por todo el aula. Busqué a Sam con la mirada y la vi dando vueltas sobre una mesa, aunque no duró así mucho tiempo. Vi a cámara lenta cómo se metía el guarrazo de su vida y, sin poder evitarlo, empecé a reír a carcajadas. Al karma no pareció gustarle que me riera porque dos segundos después, me comí el siguiente pupitre quedando de boca sobre este. Me levanté, aún riendo por ambas caídas y fui a ayudar a la que iba a ser mi nueva amiga, apartando primero la silla que tenía encima y luego tendiéndole una mano.— Creo que deberíamos ponernos manos a la obra, nos quedan muchas tardes de castigo por delante y cuanto antes podamos empezar a hacer el vago, mejor. — Cuando se hubo levantado, nos repartimos el trabajo y nos pusimos a ello. Estaba segura que en todas esas tardes nos lo íbamos a pasar genial aunque tuviéramos que trabajar.
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Re: Dos rubias de pelo en pecho {Samantha}

Mensaje por Samantha Thompson el Dom Sep 20, 2015 11:19 pm

Dos rubias de pelo en pecho
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Estaba en el suelo maldiciendo a todo lo que se me pasaba por la mente cuando una risa familiar se escuchó por toda el aula. "Lyanne" Apoyé mis brazos y vi como la rubia se comía un pupitre.  —¿Está bueno?— dije entre risas. A continuación ambas estábamos de pie riendo por las caídas. —Si, deberíamos empezar, estos aviones no tardaran en deshacerse— dije mirando hacia arriba.

Empezamos a colocar las mesas y las sillas en su sitio de mala gana, mientras veía como mis aviones de papel empezaban deshacerse convirtiéndose en un polvillo grisáceo, todos ellos menos uno, el original al que cogí de un salto haciéndolo una bola y encestándolo en la papelera bastante lejana. —Veinte puntos para Gryffindor— reía mientras hacia un baile raro con los brazos. —Supera eso Slytherin— Entonces aquello se volvió la guerra, las dos empezamos a arrancar hojas de una libreta de a saber quién y nos dedicamos a encestar desde todos los lugares posibles, quedando finalmente en empate. Después de aquello tocaba recoger todas las bolas fallidas que estaban esparcidas por toda la clase, pero a Lyanne se enrolló dibujando en la pizarra a la que yo me sume. Me empecé a reír de lo mal que dibujaba a la supuesta directora McGonagall, y Lyanne a modo de venganza me lanzó una tiza en toda la frente, y como cabía de esperar empezamos otra guerra, esta vez con tizas, pero la cosa no duro mucho, ya que por lo visto la chica rubia tenia muy buena puntería y me había dado en todo el ojo derecho. —Te odio— dije entre risas mientras me tapaba el ojo herido. Hicimos cualquier cosa para evitar tener que limpiar, así como apostar por el avión de papel más rápido, pero en medio de nuestro griterío animando a nuestros aviones el señor Filch entró dando un portazo, nos miró enfadado y gruñó que acabáramos rápido de limpiar aquel desastre ya que tenían que cerrar el aula. Refunfuñamos y empezamos a recoger todo. El tiempo paso volando y estuvimos allí metidas casi dos horas, entre  los juegos y la limpieza. Sin duda había sido un castigo bastante divertido.

Finalmente acabamos y nos despedimos con una sonrisa y chocando nuestro puños. —Nos vemos Lyanne— sonreí. Y ambas nos fuimos por pasillos opuestos. Que bien me cae esa chica, pensé.  —Mierda, los deberes de transformaciones...— dije y salí corriendo para acabar la montaña de deberes que tenia pendientes.  

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