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El primer día - Emily

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El primer día - Emily

Mensaje por Hazel L. Douglas el Sáb Sep 05, 2015 12:57 am

El primer día
Gran comedor |Antes de la cena | Con Emily


1 de septiembre de 1998.

Primer día de curso. Decir que no estaba nerviosa era mentir y el tembleque en mis piernas y manos al salir del expreso, así lo demostraba. Todos llevaban las túnicas de sus casas, salvo los que llegaban nuevos éste año, que iban con las túnicas negras al igual que yo. Era un poco extraño estar en la veintena y no haber sido seleccionada para una casa, pero no me sentía incómoda dentro de aquella vestimenta; el uniforme de Beauxmierdatons si que era una basura.

El viaje en tren había sido tranquilo y sin incidentes, salvo cuando me había chocado con una chica de ojos claros y se me había caído la rana de chocolate que me estaba zampando, a tomar por culo. Disculpas y saludos a parte con esa misma chica, no había vuelto a hablar con nadie hasta que formé cola para subirnos a las barcas de madera que nos ayudarían a cruzar el lago negro. Paco, que debería estar en su jaula y junto al equipaje, apareció de la nada y me tiró del pelo, soltando una risilla aguda. Lo pesqué antes de que alguien pudiera verlo y lo metí bajo mi túnica.

Cuando llegó mi turno, me subí a la barca y saludé a las personas que se encontraban allí, con una sonrisilla. Todos de primero, ya que el resto se iba por otra parte para esperar dentro del gran comedor a que nosotros llegaramos para nuestra selección. Desentonaba, mucho, mi pelo se había tornado verde intenso, era unos dos o tres palmos más alta que eras ratas despellejadas raquíticas y la barca iba medio torcida, gracias a mi peso. Mientras seguíamos avanzando, Paco comenzó a moverse bruscamente bajo mi túnica. Forcejeé con él para que se estuviera quieto, pero éste me mordió una teta. Pegué un grito que alarmó a todos y poco después me pegué una jartá de agua; había volcado la barca y mis otros tres compañeros, el barquero y yo, nos habíamos ido directos al lago. Por suerte, cerca de la orilla.

Entre algunas risas y expresiones de sorpresa, salí de allí, acompañada del pequeño duendecillo, que acabó por tomar carrerilla y adelantarse hasta el interior del castillo, metiéndose en su jaula y haciéndose el bueno. Cuando entré y pasé por su lado, le miré mal y le susurré: ''Te voy a matar''. Me sacudí el agua del pelo, como si fuera un perro, mojando a todos y avancé hasta las puertas del gran comedor, donde aguardaba la directora. Tras una pequeña charla que no escuché, pudimos entrar. Yo me había quitado la túnica y sólo llevaba la falda y la camisa, que estaban empapadas, al igual que mi pelo, que justo cuando pasé por delante de todos, se tornó lila.

Sabía que había muchas miradas fijas en mí porque desentonaba, pero decidí que no iba a importarme y esperé pacientemente a ser seleccionada. Cuando dijeron mi nombre, subí los pequeños escalones y me senté. Desde ahí pude ver a la chica del Tren, sentada junto a los Slytherin. Le dediqué una pequeña sonrisa y esperé pacientemente.

'' Curiosa mente, señorita Douglas. Curiosamente. Has hecho trucos maravillosos, aunque no siempre con la mejor de las intenciones. ¡OH, VAYA! ¿Llenar de albóndigas en una guerra de comida a la directora de Beauxbatons?¿No usar el uniforme?¿No respetar las normas y hacer bromas a todos tus compañeros? Una rebelde sin causa, sin duda. Pero veo fidelidad y valentía. Podrías ser una perfecta Gryffindor, no me cabe duda... También tienes la inteligencia de un Ravenclaw y la bondad de un Hufflepuff. Definitivamente, sí... ya tengo una casa para ti... ¡¡Slytherin!! ''

Mi pelo cambió a un color rojo intenso en ese momento y agarré al sombrero cuando Minerva intentó quitarlo de mi cabeza, reteniéndolo ahí.- ¡Pero eso que has dicho no tiene sentido! Me has traído a la única casa de la que no has mencionado nada de que sería perfecta. ¿Tú en la batalla te quedaste inútil no? Os aconsejo comprar otro sombrero.- Repliqué y el sombrero volvió a gritar: SLYTHERIN.- Que sí, que te he escuchado. - Bajé del taburete mientras me quitaban por fin el sombrero, de malas ganas y nadie aplaudió, no como en otras ocasiones, hasta que alguien empezó a hacerlo y todos le siguieron el rollo.

Caminé hacia la mesa, dándome cuenta de que nadie me dejaba un hueco, así que me abrí yo uno justo al lado de esa chica.- Hola- me reí con ganas por lo que acababa de pasar.- Soy Hazel.- le tendí la mano.


Última edición por Hazel L. Douglas el Jue Sep 17, 2015 7:53 pm, editado 1 vez


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Re: El primer día - Emily

Mensaje por Emily Blackwood el Lun Sep 07, 2015 10:34 pm

El primer día
Gran comedor |Antes de la cena | Con Hazel


1 de septiembre de 1998.

Y ya había llegado el día de volver a Hogwarts después de cuatro años alejada del mundo mágico. No podía decir que no echaba de menos el colegio y hacer magia libremente, pero tampoco estaba ansiosa por volver. En Hogwarts había pasado los mejores años de mi vida, pero también había pasado los peores y si yo volvía, eso quería decir que mis antiguos compañeros de clase también lo harían —al menos la gran mayoría—. Había estado discutiendo ese momento con Lyanne durante todo el verano y me había hecho prometerle que, si alguien volvía a hacerme algo, iba a defenderme y también que intentara ir más al gran comedor para conocer gente. Se lo había prometido en serio pero no dejaba de asustarme la idea de reencontrarme con según quien.

Había quedado con Lyanne en la estación para no pasar por ese trago yo sola. Llevaba a mi lechuza y a mi pequeña loba cada una en su respectiva jaula, todas las cosas que iba a necesitar en el viejo baúl del colegio y, lo más importante, me encontraba con fuerzas para enfrentarme a lo que fuera. Esperaba que ese sentimiento no me abandonara durante el día. Subimos al tren sobre las once menos diez, siempre me gustaba ir con un margen de tiempo, por lo que pudiera pasar. Cuando iba por el pasillo jugando y burreando con Lyanne, me choqué con una chica algo más alta que yo. Me disculpé por haberle tirado la rana de chocolate y seguí mi camino hacia un compartimento vacío con mi loquilla rubia. Lo extraño de la chica era que no llevaba los colores de ninguna casa, pero parecía muy mayor como para ir a primero. "¿Vendrá de otro colegio?" pensé, pero pronto salió de mi mente al ver a Lyanne con la boca llena de pastel de calabaza.

La llegada al castillo fue también sin incidentes. Fuimos entrando todos en el gran comedor y yendo hacia nuestras mesas para esperar a los de primero que llegaban nuevos a través del lago. Estaba relajada y a gusto por fin. Me senté con unas antiguas compañeras de clase y dejé que Ly se fuera con sus innumerables amigos "La verdad es que la chica es muy popular, y no me extraña en lo más mínimo. Tiene mucho carisma." Encontrarme en el gran comedor el primer día de colegio y que Albus Dumbledore no estuviera en su gran silla observando a todos se me hizo extraño, sabía que me iba a costar hacerme a la idea de que la directora ahora era Minerva Mcgonagall y que Dumbledore ya no estaba entre nosotros, como muchos otros.

Se oyó el ruido de la gran puerta al abrirse y una fila de figuras diminutas y asustadas entrar, dirigiéndose frente a la mesa de los profesores. En cabeza iba la directora pero había algo extraño en la fila, algo que desentonaba y eso era la chica del tren. Su pelo se había tornado verde intenso y parecía que iba empapada, cosa que hacía que sus encantos de mujer se insinuaran un tanto de más. Seguí observando a la extraña chica mientras pasaba delante de toda la multitud y su pelo cambió de nuevo, ahora a un lila precioso. "Voy a preguntarle por eso si tengo la oportunidad, es magnífico".

La selección pasó bastante despacio y empezaba a ser tedioso, hasta que llegó el turno de la chica del pelo guay. Me dedicó una sonrisa a la cuál respondí con un gesto de ánimo y una sonrisa. Estuvo con el sombrero en la cabeza más tiempo de lo común y, cuando el éste gritó "¡Slytherin!" la chica no pareció del todo contenta. Forcejeó con la directora por la antigua prenda mientras su pelo cambió a rojo intenso. Dijo algo mientras se quitaba el sombrero de malas ganas, pero no pude oír lo que era, aunque parecía que no había sido nada agradable porque nadie parecía con ganas de aplaudir. Yo empecé a hacerlo hasta que poco a poco se unió todo el gran comedor. La chica se dirigió hacia nuestra mesa pero nadie parecía querer dejarle sitio "Malditos idiotas que no soportan a la gente diferente...".

Al final, se hizo sitio entre una chica y yo, me saludó riendo y se presentó. Le respondí con una amplia sonrisa. —Hola, yo soy Emily. Me encanta tu pelo, por cierto. — El hecho de que la chica se sentó a mi lado y de que empezáramos a hablar, levantó murmullos por el resto de la mesa. Intenté ignorarlo y seguir concentrada en hablar con mi acompañante. — ¿Vienes de otro colegio? Me ha parecido muy raro que a tu edad no tuvieras casa, no tienes pinta de ir a primero. — Reí ante mi comentario y, en ese momento se oyó una voz masculina que gritó "¡Cállate sangresucia! No mereces estar aquí". No me esperaba esto tan pronto y fue como si un cuchillo se clavara en mi estómago, no estaba preparada en absoluto y me pilló completamente por sorpresa. No pude reaccionar como Lyanne me había dicho y eso me hizo cabrearme conmigo misma.

La sonrisa desapareció de mi rostro, bajé la mirada y las manos a mi regazo. Apreté los puños tan fuerte que noté las gotas de sangre salir de mi piel. —Hazel, no te preocupes, es normal. Se cansarán enseguida—. Sabía que lo que había dicho no era cierto, nunca se iban a cansar y yo había roto mi promesa de plantarles cara de una vez por todas. No les tenía miedo, sabía que podía con ellos pero si les atacaba, sentía que parecería que no estaba orgullosa de mis padres. Yo quería y adoraba a mi familia por encima de todo, por eso tragaba con todas las cosas que me hacían sin oponer la más mínima resistencia.



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Re: El primer día - Emily

Mensaje por Hazel L. Douglas el Miér Sep 09, 2015 1:04 am

El primer día
Gran comedor |Antes de la cena | Con Emily


1 de septiembre de 1998.

Ignoré los cuchicheos a nuestro alrededor, mientras le sonreía.- Hice el curso para menores en la gran bazofia de beauxbeatons. No se lo recomiendo ni a mi peor enemigo, un coñazo de los grandes.- reí junto a ella, antes de quedarme seria ante el comentario ''sangre sucia''. Alcé una ceja, fijando mi mirada en el alumno que lo había dicho. Si las miradas matasen, ese imbécil habría muerto de la peor y más dolorosa de las formas. Hice un amago por levantarme para darle un puñetazo en el centro de la cabeza y plantarlo en el banco como si se tratase de un cactus retrasado mental, pero me controlé cuando Emily me lo pidió, nada más para no quedar mal delante de ella desde el primer momento.

Asentí ante su comentario e intenté tranquilizarme, respirando profundamente. No sabía qué acababa de pasar, ni qué acababa de decir la directora -sinceramente, no estaba atenta a eso- pero todo el mundo aplaudía, así que yo aplaudí también. ''Ojalá no estén aplaudiendo porque alguien se ha cagado en mis muertos'', pensé y me aguanté la risa por mis propios pensamientos. Mientras terminábamos de aplaudir, en cuestión de un segundo, la mesa se había llenado de exquisitos manjares, dulces y salados y yo, que tenía cuatro estómagos como poco, empecé a llenar mi plato con ansia.

Comí, llenándome la boca de forma exagerada y mezclando dulces, salados y bebidas, como si no hubiera un mañana. Fue entonces cuando llegó el siguiente comentario ''La sangre sucia y la vaca del pelo raro''. Me detuve de comer y mi mirada se clavó en él, nuevamente, pues era el mismo chico. Tragué lo que tenía en la boca mientras mi pelo se volvía azul intenso; ese color solía quedarse durante horas, pues era el que más me gustaba. Apreté los puños con fuerza y me levanté del banco, poniéndome de pie encima de éste y después, sobre la mesa. - Mira, gilipollas. Lo voy a decir alto y claro para que todo el mundo se entere. LA PRÓXIMA VEZ QUE TE BURLES DE ALGUIEN, TU CABEZA ESTARÁ DENTRO DE TU CULO EN MENOS DE LO QUE DICES QUIDDITCH ¿Entiendes?- me arrodillé sobre la mesa y gateé sobre ésta hasta quedar muy cerca de él.

Lo último que aquel idiota pudo ver, fue mi sonrisa, actoseguido le estampé una tarta en la cara y volví a ponerme en pie, entre carcajadas. Desvié la mirada hacia la mesa de los profesores, que ya estaban de pie intentando ver de quién se trataba y qué pasaba exactamente. Lo de los cambios de color de pelo me servía para que no me reconocieran directamente. Recogí una bandeja de comida, que contenía pequeños pasteles de carne con mermelada de fresa por encima, salté para caer al suelo y se los empecé a lanzar a la panda de imbéciles de mi mesa, justo a los que se habían estado riendo de los comentarios del capullo máximo.-¡GUERRA DE COMIDA!- Grité. La última vez que había gritado eso, me había quedado más sola que la una.

Una sonrisa de felicidad de oreja a oreja, nació en mi rostro cuando una tarta impactó directamente contra mi trasero, sobre la falda. Eso significaba que mi grito había funcionado. De un momento a otro, toda mi mesa y algunos alumnos de otras mesas, estaban lanzándose la comida entre carcajadas. Seguramente me la iba a cargar, pero aquello era muy divertido.


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Re: El primer día - Emily

Mensaje por Emily Blackwood el Miér Sep 16, 2015 9:19 am

El primer día
Gran comedor |Antes de la cena | Con Hazel


1 de septiembre de 1998.

Me odiaba muchísimo a mí misma en aquel momento. "¿Por qué no he sido capaz de plantarle cara? Habré quedado como una cobarde delante de Hazel..." Me entristeció pensar que esa chica pudiera no volver a dirigirme la palabra, tenía la impresión de que hubiéramos podido ser buenas amigas. Estaba completamente absorta en mis pensamientos y no estaba prestando ninguna atención a lo que ocurría a mi alrededor. Ni siquiera aplaudí como el resto y, cuando la comida apareció, jugueteaba desganada y distraída con los guisantes que me había puesto en el plato. Normalmente era de buen comer y probaba de todos los platos, pero el encuentro de lleno con mi pasado me había dejado por los suelos.

Noté como el sitio de mi lado se vaciaba y me hundí aún más, seguro que Hazel se iba a buscar a otra chica con la que congeniar, mucho mejor que yo. No quise levantar la mirada para ver cómo se alejaba de mí, pero unos gritos me hicieron levantar la mirada del plato. Lo que vi y oí me alegró muchísimo, me hizo prestar atención a lo que estaba ocurriendo y no me iba a arrepentir de ello. Una sonrisa maligna se dibujó en la cara de Hazel después de amenazar al gilipollas integral que nos había insultado, le estampó una tarta en todo el jeto y se puso en pie riendo a carcajadas. Reí fuertemente con ella y me levanté con su llamada de "¡GUERRA DE COMIDA!", era mi momento de vengarme un poquito de todos esos años de maltratos y putadas.

Me subí a la mesa, cosa que provocó un montón de miradas y cuchicheos ya que nunca antes había destacado por algo así —no por falta de ganas—, y pillé la fuente de sopa más caliente que pude encontrar, me dirigí hacia el chico que me había hecho enfadar y me quedé mirándole con cara de asco. Sabía que muchas miradas se habían clavado en mí, seguramente la de Lyanne y la de los profesores también, pero me daba absolutamente igual. El muy idiota levantó la mirada hacia mí con una sonrisita de autosuficiencia —cosa que me repateaba fuertemente de todos los Slytherin— y dijo "Los dos sabemos que no vas a atreverte, sangresucia". Una sonrisa se dibujó en mi cara mientras volqué la fuente sobre su cabeza, ya llena de la tarta de Hazel. — ¿Nadie te ha dicho nunca que estás más guapo callado? No, seguramente no, porque no podrías ser guapo ni aunque lo intentaras con magia, ¡ORCO!. Que te echaron de Mordor por feo — Esa broma hacía referencia a una saga famosa en el mundo muggle, seguramente no se enteraría de nada pero yo me había quedado muy a gusto al verle con las ampollas por la sopa caliente y escuchando sus gritos de dolor.

Después de eso, una oleada de cupcakes y cosas blanditas —menos mal— me llenaron de nata por todo el cuerpo y yo respondía tirando espaguetis y todo lo que pillaba en todas direcciones. Miré por un momento hacia la mesa de los profes y, pera nuestra desgracia, se estaban intentando abrir paso hacia nosotras. Corrí hacia mi nueva amiga, escudándome detrás de una bandeja y tiré de su mano. — Hazel, debemos huir ahora si no quieres que nos castiguen el primer día —Le dije riendo. Podíamos ir a mi habitación y darnos una buena ducha, con suerte nadie nos vería salir con el bifostio que se había montado en un momento.— Podemos ir por debajo de la mesa hasta la puerta y luego hacia mi habitación. Te debo una por ayudarme a reaccionar, llevo años aguantando estas cosas.— Le sonreí de verdad y me di la vuelta para meterme bajo la mesa pero mi torpeza natural hizo que tropezara. Como ya había pillado algo de velocidad y el suelo resbalaba un montó, mi caída resultó en una escapada con estilo. — ¡JÁ! Estaba todo planeado — reí con fuerza.




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Re: El primer día - Emily

Mensaje por Hazel L. Douglas el Vie Sep 18, 2015 12:58 am

El primer día
Gran comedor |Antes de la cena | Con Emily


1 de septiembre de 1998.

Poco a poco, el gran comedor se convirtió en una batalla más épica que la de mayo, sólo que en ésta, en vez de hechizos, volaba comida. Me reía a carcajadas, mientras algunas cosas impactaban contra mi cara, cuerpo y pelo y esquivaba gambas y pudin de chocolate. Cogí una bandeja con rodajas de piña en almíbar y comencé a lanzarlas como si fueran shuriken. Cuando se me acabaron, lancé también la bandeja, que aterrizó en la frente de un hufflepuff gordo que en vez de participar en la guerra, intentaba comerse todo lo posible antes de que lo lanzasen. El sujeto en cuestión cayó de espaldas y yo comencé a partirme a carcajadas mientras pillaba un par de piezas de fruta de un bol.

Cuando Emily tiró de mi mano explicándonos que debíamos irnos, la miré con cara de desquiciada, aguantándome la risa. Por encima de mi falda, donde presuntamente deberían estar mis partes nobles de mujer, había un par de ciruelas y una banana, bien colocadas para que resultasen sugerentes a la hora de apuntar a mi amiga con ellas.-Pero si todavía no me has comido el postre-. Moví las cejas rápidamente y empecé a descojonarme, quitándome esas frutas de un manotazo y siguiéndola hasta debajo de la mesa.

No pude evitar seguir riéndome a carcajadas al ver su huida con estilo. Por mi parte, cogí una bandeja llena de crema líquida para poner sobre los bizcochos y la lancé por debajo de la mesa, para hacer mi recorrido más resbaladizo. Pillé carrerilla y me lancé de boca, empezando a deslizarme con pose de superman. Cuando llegué al otro lado, choqué contra Em, que también se sería como yo. Me levanté con alguna que otra dificultad, el suelo resbalaba tanto que ambas al levantarnos parecíamos cervatillos recién nacidos. La agarré de la muñeca y corrí con ella hasta fuera de la sala. Justo cuando salimos, la puerta del gran comedor se cerró con magia. Los profesores acababan de cerrar, para que nadie saliera y encontrar a los culpables.

Me quité los zapatos, para no ir quedándome pegada al suelo y para no ir dejando un rastro de huellas hacia la sala común de Slyhterin.-Tengo una idea, podríamos ir al baño para prefectos que nadie usa y darnos un baño de espuma ahí, dicen que es como una piscina... nunca he estado, pero me han hablado maravillas de ese lugar y de su fuente de colores-. Mi tutor era quién me lo había contado en cartas y siempre lo había imaginado precioso, así que asentí, sonriendo para insistir en ir ahí. Aunque claro, primero tendríamos que ir a por ropa de recambio, así que seguí caminando junto a ella hacia nuestra sala común.

Llegamos, abrimos la sala común y entramos. Una vez abajo en la salita, que era solo para nosotras en aquel momento, busqué dentro de mi túnica la llave de mi habitación.- La 17, creo que mis pertenencias ya estarán ahí esperándome. ¿cuál es la tuya? - le pregunté, distraídamente, mientras me comía unos dulces que claramente ponían ''propiedad de Draco Malfoy''.


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Re: El primer día - Emily

Mensaje por Emily Blackwood el Vie Oct 02, 2015 12:17 am

El primer día
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1 de septiembre de 1998.

Cuando la puerta se cerró tras nosotros, me estaba riendo tanto que lágrimas empezaban a caer por mis mejillas. Estaba muy contenta de haberme topado con aquella chica en el tren, sabía que iba a ser un gran año sólo con ver la que había montado en un momento. A lo mejor era justo lo que necesitaba para superar por completo mi pasado, aunque no podía evitar sentir que me era vagamente familiar.

Después de nuestra gran huida con estilo, quedamos mucho más empapadas en nata que al principio si eso era posible. Imité a mi amiga en lo de quitarse los zapatos, no debíamos dejar ninguna pista que facilitara a los profesores encontrarnos. Escuché su propuesta y al principio me pareció muy buena idea, no nos buscarían allí porque se suponía que no debíamos conocer ese sitio. Sonreí ampliamente antes de empezar a caminar hacia la sala común.- Sí, me parece una gran idea -.

Entré tras de ella a la salita, ahora vacía, y observé a la chica buscar en su túnica. Yo estaba en la misma habitación que cuando asistí a Hogwarts la primera vez. Cuando dijo que su habitación era la número 17 empecé a dar saltitos de alegría.- ¡Estamos juntas en la habitación! ¡Somos compiiis! -canturreé. Luego me dio un poco de vergüenza y paré con un carraspeo. Reí – Bueno, subamos... - Me adelanté a la chica por la escalera hasta llegar a la puerta número 17. Al entrar se podían observar sólo dos camas así que, probablemente, no tendríamos más compañeras. La habitación no había cambiado mucho desde que la había dejado hacía ya cuatro años.

Me acerqué a la que iba a ser mi cama y pasé la mano por uno de los postes, donde se podían ver algunos dibujos grabados por mi yo del pasado. Había un lobo, una mariposa, una snitch... Y muchísimos más repartidos por los tres postes restantes. Siempre me había apasionado dibujar y eso se podía ver plasmado en la madera. No pude evitar sentirme algo nostálgica al recordar esa época, aunque lo pasara tan mal en el pasado, no podía odiar este lugar.

Fui hacia mi equipaje, me quité la túnica que era lo que más pringado estaba, preparé todo lo que iba a ponerme tras el baño y lo metí en un bolso especial, que estaba encantado para parecer mucho más pequeño de lo que era por dentro. Lo dejé encima de la cama y me dirigí hacia el transportín que había en el suelo, también encantado para que fuera más grande por dentro, y saqué a mi pequeña loba de 2 meses para enseñársela a mi nueva compañera de habitación. La cogí como un bebé y me acerqué a ella para que la viera.- Esta es Quinn, mi bebé achuchable peluda -. Luego volví a dejarla en su transportín/caseta para que siguiera durmiendo.- Bueno, tenemos que llegar hasta el quinto piso sin ser vistas ¿cuál es el plan? Hay que tener en cuenta tres posibles encontronazos indeseables: Peeves, la señora Norris y, por supuesto, Filch.- Me quedé mirándola, esperando a que contestara, con una sonrisa y cara de determinación.


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Re: El primer día - Emily

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